DOCTYPE html PUBLIC "-//W3C//DTD XHTML 1.0 Strict//EN" "http://www.w3.org/TR/xhtml1/DTD/xhtml1-strict.dtd"> KULCZEWSKI: ENTREVISTA KULCZEWSKI PARTE II

5.04.2006

ENTREVISTA KULCZEWSKI PARTE II


E.B.: ¿Qué obras suyas considera como la más lograda?
L.K.:
El cerro San Cristóbal y la Quinta Meiggs. Porque hay una cosa importante para el arquitecto y es que aquellas obras que hace ayuden a la felicidad y al buen vivir. Es el éxito más grande. De manera que los Domingos, cuando ando por ahí y veo en las tardes miles y miles de obreros y de gente que viene bajando del cerro, donde han pasado el día, esa es una de las grandes satisfacciones que tengo, posiblemente más que cualquier otra satisfacción producida por una situación de orden estético, si usted quiere.

E.B.: ¿Está usted en contra de la proletarización del hombre común?
L.K.: Por supuesto. Totalmente en contra de la proletarización del hombre común. Eso fue lo que me llevó a participar en la fundación del Partido Socialista, ha hacer todas esas poblaciones con las casas distintas unas de otras, pero dentro de una semejanza común, fíjese en el hombre común, porque lo he conocido a fondo, y que muchas de mis construcciones las he hecho yo directamente, sin contratista. El noventa por ciento de los obreros, o sea el hombre más pequeño en términos económicos, de vida más difícil, más dura, es bondadoso; lejos de ser un amargado, es esencialmente bondadoso. Comprenderá usted, después de esto, el verdadero horror que para mí representa la población José María Caro, donde se pierde la vista en callejuelas estrechas y donde el pobre hombre común, para ir a su trabajo debe maltratarse y perder por lo menos dos horas diarias de su tiempo en el ir y venir, en condiciones vejatorias, en una micro indecente, fea y ruidosa. No hace vida familiar ni conversa con sus hijos, en fin.
Y como si esto fuera poco, frente a esta población o ciudad callampa, un arquitecto, con un orgullo que debería ser vergüenza, nos cuenta en un enorme letrero que habrá mil casas más iguales. Vivimos en la ciudad más fea del mundo por culpa exclusiva de los arquitectos.

E.B.: ¿Qué opina usted sobre el cumplimiento del chileno como constructor de casas?
L.K.: Es esplendido. Son muy buenos artesanos. Me bastaba diseñar una pared especial en la obra gruesa de un edificio. El resultado final era esplendido y la calidad de las terminaciones excelente. En Cerrajería trabajé con la firma Carlos Mina e Hijos. Difícilmente creo que haya habido una igual en Chile.

E.B.: ¿Piensa usted que el arquitecto liberal está en decadencia? Si es así, ¿por qué causas?¿sucederá lo mismo con otras profesiones?
L.K.:
Salvo la medicina, en algunos aspectos, la crisis por la que pasa en forma acelerada este país ha terminado con las profesiones liberales. Esta democracia, de la cual hacemos tanto alarde, no es sino una burocracia que en vez de facilitar el trabajo a los pocos que todavía los hacen, busca todos los medios para impedirlo.

E.B.: ¿El dominio cabal de la tecnología, mediatiza la labor creadora del arquitecto?
L.K.:
La proyección es instintiva; la cultura, el conocimiento y la técnica se expresan en sus proyectos, vale decir, en sus creaciones y, lógicamente, en la imaginación creadora.

E.B.: A su juicio, ¿existen elementos “autóctonos”, cuyo estudio o introducción en la arquitectura pueda otorgarle a ésta un carácter inconfundible de nacionalidad?
L.K.: No hay; aquí, a diferencia de México y Perú, no hay una civilización autóctona.

E.B.: ¿Qué opina usted de lo que podría llamarse arquitectura chilena?
L.K.: Respecto a una cosa típicamente chilena en arquitectura, que puede designarse como usted me lo manifiesta, “arquitectura chilena”, la encontramos más que en ninguna parte en las grandes casonas campesinas, con muros de adobe grueso, grandes corredores que distribuyen el acceso a las diferentes habitaciones; están más en ambiente del campo, en los árboles. Esta, sin embargo no es una receta que pueda aplicarse a la ciudad.

E.B.: ¿Qué arquitectos contemporáneos merecen de su admiración profesional?
L.K.: Desde luego Alberto Cruz Montt, que no propiamente contemporaneo, sino que de la generación anterior a la mía, Ricardo Larraín Bravo, Josué Smith Solar, Bernardo Morales, Gonzáles Cotez, en fin.
Yo que he sido por temperamento, empleando una palabra vulgar “comadrero”, he tenido amigos por todas partes y la amistad y el afecto influyen mucho en la determinación de uno, así que es muy complicado responder su pregunta.

E.B.: ¿Qué ha significado para usted la arquitectura?
L.K.: Ha sido un complemento para la felicidad de mi vida. Porque lo digo con humildad he sido toda mi vida feliz. Claro que esto tiene un inconveniente , porque todo en la vida se paga: la felicidad hace que el tiempo transcurra sin que uno lo sienta, o que lo sienta muy grato, y de repente no se da cuenta de que ha envejecido y la vejez es algo sin alternativa posible.